La nueva estrategia de los bancos frente a las revolving: subida de comisiones

La nueva estrategia de los bancos frente a las revolving: subida de comisiones

A pesar de la sentencia de la Sala 1ª del Tribunal Supremo que declaró que los tipos de interés aplicados a las tarjetas revolving eran usurarios, la reacción de los Bancos se ha situado en las antípodas de la práctica que era esperable tras el pronunciamiento del Alto Tribunal.

Así, en lugar de revisar este producto financiero y, en especial, rebajar los tipos de interés para que no puedan ser considerados usurarios, han creado otros requisitos que hacen todavía más oneroso y desproporcionado este producto financiero como son las comisiones bancarias o la exigencia de contratar seguros de protección para aumentar sus rendimientos por el que se cobra hasta un 0,80 % sobre el saldo dispuesto (cantidades utilizadas del límite de crédito) provocando un sobrecoste del producto. Debe recordarse que la exigencia de contratar seguros para asegurar operaciones financieras ya ha sido rechazada por el Tribunal Supremo, como sucedió con los seguros de vida que los Bancos incluían de forma obligatoria –usualmente con aseguradoras del grupo del banco- en la contratación de las hipotecas. Un ejemplo acredita lo dicho, -según informan los medios de comunicación-los tipos de interés en media TAE de las principales tarjetas del mercado ha pasado de un 22,86 % al 22,84 %, es decir una pírrica bajada que, sin embargo, debe relacionarse con la subida de las comisiones y la contratación de seguros que no solamente contrarresta la bajada sino que consigue justamente el efectivo de evitarla (III Barómetro Asufin).

Así, mientras que en junio de 2020 se detectó una bajada del 25,20 % TAE al 22,86 % TAE en el uso de tarjetas para financiar compras y una bajada del 26,93 % al 27,70 % en el uso como disposición de efectivo; en este momento los tipos de compras se mantienen prácticamente invariables (del 22,86 % al 22,84 %) y los de efectivo suben del 27,70 % al 27,99 %. El incremento de las comisiones que gravan las tarjetas constituye una mala práctica que posibilita que, por ejemplo, una comisión de renovación de la tarjeta Visa Diamond Infinite de Openbank, a partir del segundo año, pase de 135 euros a 175 euros en seis meses, con lo que su TAE asciende al 59,47 % para compras y al
75,72 % para efectivo.

Estas circunstancias determinan que subsista el riesgo de sobreendeudamiento de las familias en un momento en que la grave crisis económica que se vive consecuencia de la crisis sanitaria puede obligar a las familias a acudir a esta forma de financiación.

Estamos, sin duda, ante un instrumento de crédito complejo cuya regulación está necesitada de mejorar su transparencia y perfilar
a quienes acceden a dicho producto, debiendo suprimirse publicidades poco claras o incluso engañosas que ofrecen estos productos “gratis” cuando es evidente que disponer de dinero mediante revolving tiene un coste.

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