NUEVA REGULACIÓN TARJETAS REVOLVING

Hablando sobre las tarjetas revolving

Mientras el calor aprieta en casi toda España seguimos aprovechando el verano para recordar algunos aspectos esenciales de las tarjetas revolving y los préstamos revolventes.

Recordemos que, aunque lo usual es que un préstamo revolvente o una línea de crédito se materialice mediante una tarjeta revolving que es el medio para hacer uso del capital y comprar los bienes y servicios, y por tanto, cuyo uso determinará la deuda de capital e intereses, la economía moderna está abriéndose camino en nuevas formas de prestar dinero contra el abono del capital e intereses (y ojo a las comisiones) mediante nuevos instrumentos de pago puramente virtuales, prescindiendo del soporte físico de la tarjeta y utilizando aplicaciones o tecnología que instalamos y usamos en nuestros smart phones.

Conviene pues, estar muy atento a lo que contratamos no sea que nos ofrezcan una alternativa a las revolving que luego sea una revolving. Como siempre, el consejo de un experto independiente puede ser clave, mejor antes que después de contratar. Antes permite prevenir, después solo reparar y, en ocasiones, puede abocarnos a un conflicto que desembocará, las más de las veces, en un litigio.

Nos remitimos aquí a post anteriores en los que hemos resaltado y resumido los requisitos esenciales que permiten identificar un préstamo revolvente y aprovechamos este post para insistir en el derecho de información del cliente o consumidor, reforzado, aunque menos de lo deseable, con la nueva regulación de los préstamos y tarjetas revolving.

Debemos destacar la importancia de recibir una información transparente. Como es conocido, uno de los inconvenientes de las revolving es que la información facilitada no siempre ha sido completa ni transparente, y, desde luego las más de las veces no ha sido asequible para los clientes, de ahí la gran litigiosidad en que ha desembocado este producto que ha culminado con la obligación de devolver intereses y comisiones manifiestamente desproporcionados y usuarios que provocaban una situación de endeudamiento a veces incluso sin retorno posible.

La nueva regulación -recomendamos su consulta en el enlace de arriba- obliga a las entidades financieras y prestamistas a dar una información al cliente que le permite conocer completamente las consecuencias del compromiso que va a adquirir.   Es preciso insistir en que no basta con una primera información, sino que es exigible una información periódica que la entidad debe entregar al cliente “motu proprio” a iniciativa de éste dejando claro que el procedimiento seguido, los ejemplos utilizados sobre aplicación de los tipos de interés y las comisiones y el método de amortización del capital dejan bien transparente las obligaciones que asume el consumidor que contrata la tarjeta. Aún con el refuerzo legal de la obligación de información, conviene siempre pedir el consejo de un experto independiente que puede aclarar todas las dudas que se puedan plantear.

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